Quienes Somos –

La Asociación equiTEA es un equipo de profesionales cualificados y especialistas constituido como Organización sin Ánimo de Lucro

Fundada en el año 2013 de la mano de Marta Alonso Pila, Psicóloga Clínica especialista en Terapias Ecuestres e Intervenciones con personas con Trastornos del Espectro del Autismo (TEA), más un equipo multidisciplinar cualificado formado por Fisoterapeuta, Educadores y Técnicos Deportivos en Equitación. Su sede desde hace diez años se ubica en unos de los mejores clubs hípicos de toda España, libre de barreras arquitectónicas y galardonado con cuatro estribos por la Real Federación Andaluza de Hípica, El Zaudín, situado en el corazón del Aljarafe sevillano. equiTEA ofrece un amplio abanico de actividades cuyos beneficios a corto y largo plazo se hacen más que evidentes para los usuarios de estas prácticas y sus familias. Además de la transferencia de los aprendizajes adquiridos a otros contextos..

Nuestra misión es la de acercar el Mundo del Caballo, y sus múltiples oportunidades de diversión y aprendizaje, a las personas con Diversidad Funcional, cuyo acceso a los recursos comunitarios es restringido bien por falta de medios económicos, de personal cualificado, o por la reducción de sus derechos por el hecho de presentar una discapacidad o necesidad específica..

Las Intervenciones Asistidas con Caballos (IAC) son una alternativa terapéutica complementaria a las tradicionales, basadas en la utilización del Caballo como elemento integrador, motivador y rehabilitador, guiado por un equipo multidisciplinar de profesionales en un contexto lúdico y rodeados de naturaleza viva. El caballo es elegido como elemento nuclear de las actividades por su carácter noble y sociable, por su gran capacidad de aprendizaje y sensibilidad, por su estructura corporal y la biomecánica de sus movimientos. Los cambios positivos que se producen en quienes practican estas disciplinas se desprenden de los tres principios básicos que fundamentan la Monta Terapéutica:

– Transmisión del Calor corporal del caballo al jinete/amazona, que se aprovecha como instrumento calorífico para regular, distender y relajar la musculatura, estimular la percepción táctil y la propiocepción en general.

– Transmisión de los Impulsos Rítmicos, que estimula el organismo al completo favoreciendo y aumentando la capacidad de los Sistemas Nervioso, Motor, Circulatorio, Respiratorio y Digestivo; el enderezamiento del tronco y la normalización de los reflejos posturales, el equilibrio y la coordinación.

– Transmisión de la Cadencia del paso semejante a la marcha humana, capaz de provocar cambios a nivel neuronal e instaurar el patrón de marcha o bipedestación en personas que no han tenido la oportunidad de caminar.

Además, observamos cómo el contacto con el caballo y la relación que se establece con éste imprime en el jinete sentimientos de seguridad, amor y protección para poder reconstruir la confianza y la aceptación de uno mismo. Mejora la autoestima y favorece el desarrollo de la empatía, así como el de un «aprender jugando» mediante técnicas validadas científicamente y empleadas en gabinetes, clínicas o centros escolares.

Pero no solo observamos beneficios en los propios jinetes que disfrutan de esta práctica, sino también en sus familias. Pasar tiempo en entornos naturales, respirando aire puro y en contacto con animales representa una variable amortiguadora del estrés que suaviza el impacto de los sucesos negativos de la vida diaria. Además, al observarlos montados sobre un animal tan grande y compartir esta actividad con ellos, tanto padres como hermanos incrementan el sentido de confianza y orgullo hacia ellos, lo que les permite apoyarlos en su autodeterminación y autonomía. Esto favorece a su vez el sentido de logro personal del propio alumno/a para prepararlo para el futuro, invirtiendo en los familiares el proceso de proteccionismo por el de capacitación. Así es que durante el ejercicio de esta actividad el «rol de cuidado» al que están acostumbrados estas personas se invierte por el de «cuidador», ya que se les hace responsable del bienestar del caballo y se potencia la sensación de normalidad del alumno.

De esta manera, se aprenden y comparten pautas de actuación positivas y distintas para trabajar en las actividades de la vida diaria. A la vez que se rehabilita el cuerpo y se reeduca la mente desde los procesos más básicos y naturales.

Y hay mil razones más que hacen de estas prácticas un regalo. ¡Consulta sin compromiso, la primera sesión es gratuita!